Publicaciones Anteriores, Libro I, Capitulo 8:La carta.

El estaba sentado sobre una gárgola en uno de los edificios aledaños al objetivo, el trabajo era bastante complicado, pero la recompensa y la emoción lo hacían interesante, fue ahí cuando lo vio por primera vez a lo lejos, entre los guardias de la entrada, por lo regular un zorro no le llamaría la atención por que ya estaba acostumbrado a verlos, pero jamás había visto un zorro con ese color de pelaje, por lo regular todos los zorros que había visto eran cafés, algunos naranjas e inclusive de pelaje negro, como el suyo, pero jamás había visto un zorro con pelaje rojo, no solo era el color rojo, sino la intensidad con la que brillaba su pelaje bajo la luz solar, parecía que estaba en llamas, en ese momento Regulus supo que no seria la única vez que vería a ese zorro, y de alguna forma, deseaba que no fuera la ultima….
Una de las cosas que más odiaba de tener que trabajar durante la tarde era el calor y mas en primavera, el calor era muy agobiante para el, tanto que en esta época siempre tenía que recortar su melena y usar armadura más ligera, lo cual podía ser muy inconveniente, a pesar de todo, le gustaba que su pelaje fuera negro, eso siempre le ayudo a esconderse mejor y hoy iba a requerir esconderse.
El trabajo era sencillo, esperar al mensajero y robar el paquete, quien lo contrato no quiso dar más detalles y para Regulus eso era bastante bueno, odiaba meterse en temas políticos, todo pintaba ser fácil, tenía su daga favorita en su pata derecha, en cuanto pasara el mensajero cortaría las tiras de su morral, tomaría el morral y saldría volando de ahí, se escondería en el mercado cercano, listo, pero algo andaba raro, por que había tantos guardias a estas horas del día y en este lugar? Y a juzgar por los uniformes, algunos pertenecían a la guardia real, no se supone que deberían estar protegiendo al Rey? Y ese zorro, no llevaba uniforme convencional, al parecer su rango era mas alto, se veía lindo uniformado, Regulus pensó, de manera morbosa, como luciría sin ese uniforme.
El zorro media 1.50 aproximadamente, le calculaba unos 20 años, tenía un vestuario ligero, del mismo color que la guardia real pero definitivamente no era un uniforme, un par de medallas en el pecho y del lado izquierdo un sable, no distinguía mas armas, la cola tocaba el piso y las orejas levantadas, lo que daba a entender que era hijo de algun noble, solo la nobleza podía costear ese tipo de clases, esa postura tan recta que tenía el zorro le agradaba a Regulus, sobre todo por que se notaba que el zorro lo hacia por orgullo y no obligación, Seria interesante conocer más acerca de el, Regulus todavía no entendía por qué le llamaba tanto la atención, seria el color del pelaje? La postura tan orgullosa y serena que tenía? O tal vez que lucia muy joven para pertenecer a la guardia real?, en definitiva después de este trabajo investigaría mas al respecto.
Ya había pasado un rato y el mensajero todavía no aparecía, Regulus tenía que estar al pendiente, los guardias ya se habían fastidiado también al parecer el no era el único esperando, ese paquete parecía ser mas importante de lo que pensaba, aun recuerda cuando acepto el trabajo….
3 días antes
La Comadreja Floja, uno de los muchos lugares de los que te querías mantener alejado, claro, si no eras asesino o mercenario, en ese lugar solo se reunía lo peor de la ciudad, si necesitabas desaparecer a alguien o robar algo, si necesitabas conseguir información para sobornar o extorsionar a alguien este era el tipo de lugar que debías ir, siempre lleno de sombras sin nombre, rostros desfigurados por el tiempo o las heridas, el lugar por si solo expedía un hedor a sangre y traición, Regulus ya estaba acostumbrado al lugar.
Llego y busco lugar en una las oscuras esquinas, había recibido un mensaje de que fuera a ese inmundo lugar, recuerda que la primera vez que entro tuvo que huir casi en el momento por el fétido aroma, agradecía no ser hijo de Cannis por que sufriría mas, por mas que odiara ese lugar, tenía que admitir que los trabajos mejor pagados los había conseguido ahí, y este no era la excepción.
Después de sentarse y esperar a este “aliado” como se denominada a si mismo quien le había escrito la carta, ordenó lo de siempre, la “especialidad de la casa” no sabia que contenía pero sabia bien, y hasta ahora no había muerto envenenado, en cuanto dio el primer trago, el ambiente se tornó mas pesado de lo normal, sintió que alguien lo veía de cerca, no, sentía que algo o alguien estaba justo detrás suyo, sin esperar mas poso su pata sobre el mango de su sable y justo antes de soltar una tajada a su lado derecho, escucho una voz chirriante que le susurro -no hay necesidad de eso, al menos no en este momento- al voltearse pudo observarlo, media 1.30, pelaje tan gris como el humo, ojos negros y sin fondo, un hocico largo del que salían colmillos chuecos y amarillos como granos de elote, y esa sonrisa tan malévola, Regulus sintió un escozor por toda su piel, pero había algo más, no había aroma de la rata, esa rata que estaba enfrente de el, no tenía aroma, había escuchado que algunas especies, sobre todo, conejos y ratones o ratas, nacían a veces son un aroma natural, lo cual representaba problemas por que se volvían muy escurridizos, sin saberlo Regulus estaba en presencia del que después se convirtiera en uno de sus más grandes enemigos…
-toma asiento muchacho y deja de humillarte enfrente de esta escoria- exclamo la rata con esa voz tan chirriante que Regulus ya empezaba a detestar, solo necesitaba una razón para romperle el cuello a la rata y salir de ahí, -tu eres el que me mando el mensaje, que es lo que quieres de mi- preguntó Regulus sin soltar el mango de su sable, -es sencillo, verás en 3 días un mensajero entregará un paquete en la vieja librería de las ciudad, la que esta enfrente de la iglesia de Cannis, necesito que interceptes al mensajero, le quites el mensaje, y me lo entregues en este mismo lugar un día después, no abras el paquete, si haces esto bien te podrás ganar una buena suma de oro- la rata lo miraba con esos ojos negros y una sonrisa malévola mientras hablaba, iba todo vestido de negro con una capucha en la cabeza, -necesito también que te encargues de eliminar al mensajero, no queremos cabos sueltos y no se te ocurra traicionarme, puedo encargarme de hacer tu vida miserable si se te ocurre hacer alguna estupidez como huir con el paquete o leerlo- a Regulus no le gustaba la idea en lo absoluto-no matare a nadie, si sabes quien soy sabes como trabajo, no tengo problema en robar el paquete y traerlo de vuelta, pero no asesinaré a un inocente mensajero- Regulus vio fijamente a la rata y cuando esta no respondía agarro y se puso de pie listo para marcharse -espera!- exclamó la rata agarrando el antebrazo de Regulus -esta bien, solo encárgate que no sepa quien fue el que robo el paquete, te recomiendo estar desde la mañana esperando el paquete- Regulus lo medito por un momento y decidió sentarse, si se tratara de alguien más podría hacerlo por un precio muy bajo o hasta gratis pero al menos quería sacarle lo mas que pudiera a esta rata -500 de oro por el trabajo, 250 ahora y el resto cuando te de el paquete- dijo Regulus con la voz mas seria que pudo -que?, no crees que cobras muy caro?- la rata lo miraba atónita -acéptalo o déjalo, si crees que es muy caro puedes buscar a alguien mas- Regulus señaló los brazos señalando a su alrededor, cuando estaba dispuesto a pararse e irse, esta vez de manera definitiva, la rata empezó a hablar -esta bien, te pagaré la cantidad pero cuando me traigas el paquete, no antes- Regulus lo considero, era una buena cantidad de oro y era algo bastante sencillo, algo es su interior entro en alarma, por que la rata insistía en que él hiciera el trabajo?, tendría que ser mas precavido, Regulus se puso de pie y dijo -mas te vale que estés aquí en 4 días con mi oro, si no, no me importa si eres el rey mismo te buscare y te romperé el cuello- la rata no parecía asustado al contrario sonrío y exclamo- haz este trabajo bien, gatito, y te recompensare- soltó una carcajada – tienes una actitud muy ruda como me gustan y tienes buen cuerpo, tal vez después de esto te contrate para otros servicios- la rata de levanto y desapareció en la oscuridad del lugar, dejando a Regulus con una tarea entre manos, de alguna forma agradecía que no tuviera aroma si no, estaría seguro que hubiera vomitado ahí mismo.
Ya habían pasado varias horas, el sol había bajado un poco pero el calor era insoportable Regulus se tuvo que quitar el peto, le gustaba sentir la brisa recorrer su extenso pelaje negro, fue en ese momento cuando lo vio a lo lejos, un mapache, no le calculaba mas de 12 años, pretendía ser discreto pero el pobre niño no sabia lo que hacia, ese era el mensajero y venia sobre la calle principal, Regulus bajo y es escondió en una de las muchas esquinas oscuras el edificio mientras esperaba a que se acercara mas el mensajero escucho a los guardias hablar entre ellos, -capitán, no cree que somos demasiados para una tarea sencilla? Y mas aun si pretendemos ser discretos? Es muy sospecho que hayan 15 guardias en este edificio- dijo uno de los zorros al zorro con el pelaje rojo, el zorro del pelaje rojo respondió, con un tono de voz muy suave y pero serio -lo sé, pero ordenes son ordenes y no queda mas de otra que obedecer, ya no debe tardar el mensajero en cuanto lo vean lo tenemos que escoltar de vuelta al palacio- esperen un momento, estos guardias están aquí por el paquete? 7 guardias, 7 guardias reales y al parecer uno de los capitanes de la guardia real, por un mensaje? Vaya eso podía representar mas problemas, Regulus empezaba a preocuparse, al menos donde estaba escondido no lo podían ver y el fuerte hedor de las cloacas escondía su esencia, fue en ese momento que lo sintió, un fuerte olor a quemado? No, a ceniza, como si algo se hubiera quemado y solo quedara ceniza, al girar la cabeza lo vio por primera vez, caminando de manera lenta y serena, un lobo, de la altura de Regulus, delgado, de pelaje tan gris como la ceniza, portaba el atuendo de capitán marino, saco gris y empolvado, lleno roturas, la camisa y el pantalón estaban en la misma condición, parecían tener mas de 100 años, a su lado izquierdo se encontraba un largo sable, el lobo tenía sus patas dentro de las bolsas de su saco y caminaba lentamente hacia ellos, cuando estuvo más cerca Regulus noto algo extraño, si era un lobo, por que tenía el hocico y las orejas igual de cortos que un zorro? Por su altura y complexión era un lobo pero los rasgos eran los de un zorro, se detuvo en seco justo delante de los guardias y los miro fijamente, entonces exclamo con una voz que hizo que a Regulus se le helara la sangre -caballeros, buenas tardes, alguno de ustedes podría ser tan amable de indicarme si algún mapache ha pasado por aquí con un mensaje y si es así, para donde se fue?- hubo un silencio sepulcral, los insectos, pájaros y hasta el mismo viento se callo, es como si todo se hubiera muerto, los guardias estaban petrificados, Regulus pudo notar las cicatrices de la cara del lobo, y algo muy raro, cuando el viento soplaba sobre el lobo, parecía que levantaba ceniza del mismo pelaje y ropa del lobo, como si este estuviera cubierto con ella, Regulus estaba perdido en esa miraba tan fría de alguien que parecía haber ido al infierno y regresado sin su alma, el capitán rompió el silencio después de un momento exclamando con todo el valor que pudo reunir -no se quien seas, pero estas interfiriendo con asuntos de la realeza, te pido de la manera mas atenta que des media vuelta y te retires si no, nos veremos obligados a arrestarte- el lobo lo vio fijamente -donde quedaron mis modales, disculpen la grosería, mi nombre es Varg, Capitán Varg- haciendo una reverencia -ahora, si no me equivoco tu eres el Capitán Sebastián, no es así?, bueno de capitán a capitán, no tengo tiempo de entablar un combate contigo y tus camaradas, pero veras, es importante que me lleve ese paquete, así que evitemos un conflicto más elevado y solo háganse a un lado- así que el zorro de llamaba Sebastián, las cosas estaban muy tensas, los guardias tenían las orejas abajo, cuando escucharon el nombre Varg, parecía que habían escuchado el nombre de algún demonio.
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