Libro I, Capitulo 9: Un Demonio Llamado Varg, Parte 1

No fue hasta que escucho gritar a Sebastián -Mantengan su posición soldados!, recuerden!, somos los mejores!- que Regulus pudo regresar a la realidad, Varg intimidaba bastante, los soldados retrocedían poco a poco, murmuraban entre ellos, a uno lo escucho decir -Dicen que Varg mato a un demonio y se bañó en su sangre, por eso es inmortal-, otro decía-Cuentan que él fue al infierno y quemaron su alma por eso es que ahora su cuerpo está hecho de ceniza-, no era necesario ver a los soldados para darse cuenta de que estaban asustados, no fue hasta que Sebastián exclamo –Capitán Varg, por decreto real, queda arrestado, cualquier intento de resistirte y nos veremos obligados a usar fuerza letal- que algunos soldados recobraron cierta compostura, incluso el mismo Sebastián tenía la voz temblorosa, se notaba que luchaba por no derrumbarse, después de todo él era el capitán de la guardia real.
Cuando Varg escucho la orden de arresto, sonrió de manera maliciosa, saco las manos de sus bolsillos y dijo -Bien, entonces ven y arréstame- su mirada estaba fija en Sebastián, los dos capitanes se veían fijamente, Varg tenía la misma mirada que tiene un niño cuando saca todos sus juguetes y está dispuesto a divertirse con ellos antes de hacer sus tareas, por otro lado, Sebastián tenía la misma mirada que tiene alguien cuando esta frente a un demonio, los soldados se miraron unos a otros y formaron un semicírculo alrededor de Sebastián, dejándolo solo enfrente de Varg, Sebastián suspiro, y camino hacia Varg con unos grilletes en las manos.
Se miraron fijamente por un momento, y justo cuando Sebastián puso los grilletes en las muñecas de Varg, este lo tomo por la túnica, lo jalo hacia él, le pego en la nariz con la frente y luego sumió su rodilla en el abdomen de Sebastián, el pobre zorro se arrodillo de dolor siendo incapaz de moverse o reaccionar, -Bien, ahora las cosas se ponen más interesantes!, 14 contra 1, y para mejorar las cosas tengo las patas atadas, literalmente, así que….que cachorro sigue?-Varg esbozo una sonrisa muy grande, los guardias se paralizaron de miedo, en ese momento Varg se abalanzo contra ellos, algunos guardias huyeron, otros se quedaron a pelear pero era inútil, el lobo se movía con una velocidad espectral, Regulus podía jurar que cada vez que el lobo se movía, una estela de ceniza salía de su cuerpo, como si este de verdad estuviera hecho de ceniza, esquivo las lanzas y espadas de una manera tal que parecía que sabía de antemano que movimiento haría su oponente, daba la impresión de que Varg estaba jugando y no peleando de verdad, usando nada más las piernas y rodillas para defenderse de los guardias.
En ese momento Regulus percibió un sonido detrás de él, al voltearse vio a un joven mapache, tan pálido que en cualquier momento se desmayaría, ese era el momento adecuado, pensó, aprovecharía el revuelo y la confusión para tomar el paquete e irse, definitivamente no quería quedarse, se abalanzo contra el muchacho antes de que pudiera huir, le puso una pata sobre el hocico y le susurro en una oreja, -Escucha, si gritas o te quedas, ese lobo te encontrara y no dudara en matarte para quitarte el paquete, ese lobo o demonio o lo que sea, está despachando a los mejores de los mejores y si huyes con el paquete te encontrara, estés donde estés, así que, dámelo y vete a tu casa, yo me encargare de que no te siga, no te preocupes cuando te pregunten por que perdiste el paquete, cuando los guardias que huyeron lleguen al palacio y cuenten lo que paso entenderán porque tuviste que ceder el paquete, ahora, te quitare la pata, me darás el morral y te iras del lado contrario, no hagas ruido, no te desvíes, no te detengas y no mires atrás, directo a casa, una última cosa, si te preguntan quién te quito el paquete, les dirás que te lo quito el lobo, entendido?- el mapache asintió, Regulus poco a poco soltó al muchacho, quien le cedió el morral, se dio media vuelta y desapareció.
Al abrir el morral, Regulus encontró….una carta?, todo esto por un trozo de papel, pensó, se giró para ver la escena, Varg había tumbado a los guardias que quedaban, aun tenia los grilletes puestos, no se veía cansado, ni agotado, no sacaba la lengua, nada, era atemorizante lo que había pasado, Varg suspiro, miro en la dirección de Regulus, -Mierda- exclamo Regulus, paralizado por el miedo y con una pata sobre su espada de doble filo, justo cuando Varg estaba por caminar en dirección a Regulus, alguien detrás del lobo grito -No me importa quien seas! o que seas!, pero estas arrestado!-.
El zorro se había puesto de pie, tambaleándose, con el sable en la pata derecha y la izquierda sobre la herida de su nariz, estaba sangrando de la nariz, vaya que era necio ese zorro, después de presenciar como más de la mitad de sus soldados armados fueron sometidos por alguien en grilletes, todavía tenía la intención de confrontarlo y de arrestarlo?, ese muchacho tenía muchas agallas o era muy tonto.
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