Libro I, Capítulo 10: El capitán caído, Parte 1

Regulus se movía lo más rápido que podía por los oscuros callejones de Felenis, con cada paso, el dolor aumentaba pero también sentía como poco a poco el zorro perdía su fuerza vital, vamos, más rápido, a pesar del fuerte olor a sangre uno de los motivos por los cuales se tenía que mover más rápido aun, ya que ese olor iba a atraer sobre todo a otros zorros, el zorro también despedía un olor curioso, un aroma fresco y dulce, Regulus se preguntaba si el zorro usaba algún tipo de fragancia o era su olor natura, ¿Qué haces? No es tiempo para ponerte a oler al zorro, tienes que darte prisa, Regulus sabía que la vieja oveja lo ayudaría y también sabía que pediría explicaciones, ya pensaría en eso cuando el momento llegara, solo unos callejones más y listo, la lluvia no ayudaba en lo absoluto, entre las ropas y pelajes mojados, de ambos, el peso aumento considerablemente, dio vuelta en un callejón, atravesó un par de calles y a lo lejos la vio la puerta verde con el símbolo del dios Pan en la puerta, llego, y grito -¡DUNCAN! ¡SOY REGULUS, ABRE POR FAVOR!- el sabía que Duncan odiaba eso, pero no había opción, escucho unos pasos acelerados del otro lado y alguien quejándose, cuando se abrió la puerta y el viejo carnero salió a recibirlo exclamo -¡Maldita sea muchacho!, ¿Acaso quieres matarme?- detrás del carnero se encontraba Amir, una nutria que compartió cierto tipo de “pasado” con Regulus, Regulus estaba muy contento de verlo, también estaba una oveja, que al igual que Amir, era ayudante de Duncan. -Duncan, viejo amigo, por favor, ayúdalo- Duncan vio al zorro que estaba en los brazos de Regulus y palideció, vio a Regulus –Jennifer, prepara el cuarto secreto, Amir, llévate a Regulus que es obvio que necesita reparaciones-, Duncan tomo al zorro de los brazos de Regulus y siguió a Jennifer de manera rápida escaleras arriba –Estoy bien, no necesito ayuda- Regulus y Amir compartieron una sonrisa tímida, a pesar de morir de dolor Regulus no se sentía cómodo demostrando debilidad enfrente de Amir, lo cual era tonto porque Amir siempre lo terminaba “reparando” –Cállate y deja que te atiendan, muchacho terco- exclamo Duncan desde arriba, Regulus intento avanzar pero la adrenalina había bajado y el verdadero dolor comenzaba, se hubiera caído si Amir no lo hubiera detenido en el aire –Vamos, no seas necio, déjame te ayudo- Regulus paso un brazo sobre los hombros de Amir y con ayuda de él entro en el edificio.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s