Libro I, Capítulo 10: El capitán caído, Parte 3

El viejo carnero puso cerrojo en la puerta se volteo para mirar a Regulus en los ojos y dijo – ¿Y bien? ¿vas a responder o seguirás contemplando las grietas en mis viejos cuernos?- Regulus suspiro y contesto –es complicado- el carnero lanzo los brazos al aire de manera frustrado –para ti todo es complicado- el carnero contemplo de manera atenta el rostro de Regulus, movió la cabeza de un lado para otro de manera decepcionada y dijo –toma asiento muchacho, déjame te curo la cara- Regulus tomo asiento y la cabra empezó a revisarlo –¿Cómo se encuentra el zorro?- Duncan seguía revisándolo mientras hablaba –sobrevivirá, de hecho, es curioso, no lo hirieron- Regulus fijo sus ojos en el carnero -¿Qué?- el carnero camino hacia la mesa donde estaba el material de curación que amir había dejado ahí, saco unas hierbas de las bolsas de su delantal y empezó a molerlas sobre un trozo de tela –así es, de hecho, me atrevería decir que le practicaron cirugía, la herida que le causaron, no era para matarlo, ni siquiera para desangrarlo, era para incapacitarlo, la hoja de la espada atravesó su cuerpo ignorando todos los órganos vitales del zorro, rasgando nada más musculo, quien quiera que los haya lastimado, sabía lo que hacía, no puedo considerarlo suerte, ni siquiera yo podría hacer un corte tan certero, quien quiera que haya hecho eso, su intención nunca fue matarlo- el canero giro la cabeza, estudio el hocico y cara lastimados de Regulus y se volvió a girar –y a juzgar por tus heridas y cara puedo apostar a que quien lastimo a zorro también te lastimo a ti y te derroto- el canero empezó a caminar hacia Regulus y el león haciendo un gesto ofendido exclamo -¿Qué estás diciendo? ¿Qué me vencieron?- el carnero empezó a untar el extraño ungüento sobre las heridas del hocico de Regulus mientras decía –Muchacho, te derrotaron y nada más me confirmaste que en efecto, quien lastimo al zorro también te rompió las costillas y te dio un zarpazo en la cara, del cual debes agradecer que sus garras no tocaron tu ojo, si no, te lo hubiera arrancado, aparte, desde que llegaste tienes en tus ojos la derrota impregnada, otras veces has llegado aquí en peores condiciones arrastrándote, pero siempre traes la expresión de haber salido victorioso, pero ahora, solo puedo ver derrota en ti, habiendo sacado eso del camino, necesito saber exactamente ¿Qué fue lo que les paso?- con una pata Regulus detuvo al carnero y luego rascándose una de las orejas dijo –me mandaron a robar algo, la guardia real junto con su capitán estaban ahí para interceptar este objeto y de la nada apareció este…lobo- el carnero pregunto -¿Lobo?- Regulus continuo –o zorro no sé, era demasiado alto y fornido para ser un zorro, pero a la vez su hocico y orejas eran demasiado cortas para ser un lobo, entonces apareció y despacho a la guardia real por que al parecer también andaba detrás del objeto que estaban cuidando y yo trataba de robar y cuando el capitán se negó a ayudar lo atravesó con su sable y pues luego tuve que hacerle frente para evitar que matara al capitán y bueno, me rompió las costillas y me hizo esto en mi cara- con una pata señalo las heridas en su hocico y casa mientras el cordero lo miraba fijamente –entonces empezó a llover lo que lo obligo a marcharse, entonces traje al capitán aquí- el rostro del carnero se endureció y con una voz muy fría pregunto –Regulus, el zorro o lobo que los hirió ¿tenía un nombre?- Regulus pregunto un momento y exclamo –Varg- de la nada la habitación se volvió más fría y la luz de las velas se volvió más tenue por un momento, la expresión de Duncan cambio completamente, al igual que los guardias, parecía que Duncan había escuchado el nombre de algún mal o demonio antiguo, Regulus preocupado pregunto –Duncan ¿Conoces el nombre de Varg?- Duncan se volteo con una mirada molesta y le contesto –Regulus, los nombres tienen gran poder, no los tomes a la ligera, y si, conozco ese nombre, lamentablemente las historias que rodean ese antiguo nombre están llenas de tales horrores, que de nombre paso a ser una maldición, mi abuelo, me contaba historias acerca de un pirata, el cual deseada obtener venganza contra aquellos que habían quemado su aldea, entonces fue a la cueva de un demonio y cambio su alma por el poder necesario para obtener su venganza, el demonio le dijo que el precio a pagar sería muy alto, el pirata cegado por su deseo de venganza acepto, entonces el demonio lo baño en la cenizas de su aldea concediéndole el poder suficiente para acabar con sus enemigos, al haber acabado con sus enemigos el demonio se apersono con el pirata y le dijo que el precio a pagar seria la inmortalidad, se dice, que el pirata aun anda suelto y que se le conoce como El Capitán Caído Varg- Duncan se veía preocupado –tuviste suerte de que no te matara muchacho, sus encuentros siempre acaban en desgracia- la habitación se quedó en silencio, hasta que Regulus exclamo –suficientes demonios para mí por una noche, ¿te molesta si le echó un vistazo al zorro?- Duncan lo miro y le contesto –No, adelante, quiero checar algunas cosas en mi biblioteca avísame si necesitas algo- y el carnero salió de la habitación con la mirada perdida, al parecer la situación era peor de lo que Regulus imaginaba.
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