La insoportable desconsideración del chilango

Si hubiera una competencia por encontrar a las personas menos empáticas con sus conciudadanos, los chilangos ganaríamos el certamen con una calificación perfecta. Esto me ha quedado claro al prestar atención a las distintas voces que se abren espacio en las redes sociales para comentar acerca del programa hoy no circula de la Ciudad de México, el cual ha endurecido su aplicación desde abril de 2016.

Porque independientemente al fundamental debate que debemos abordar sobre las inaplazables medidas que se necesitan para reducir la cantidad de contaminantes en la zona metropolitana, es claro que los argumentos con los cuales las personas de la ciudad defienden o atacan la agresiva ampliación del no circula se sustentan en condiciones personales de vida, ignorando parcial o totalmente las necesidades y problemas de sus semejantes. Me explico.

Existe el chilango que adora su automóvil y que no imagina transportarse a su trabajo sin la comodidad y privacidad que le provee su querido vehículo. Ese chilango que podría utilizar el transporte público para ir y regresar de su empleo sin problemas, pero que se niega rotundamente a subirse a un microbús o al metro por miedo a impregnarse de los exóticos aromas de la raza. Ese chilango comodino es sólo uno de los miles de chilangos que utilizan su automóvil diariamente, pero es el único tipo de chilango que los orgullosos peatones, ciclistas y usuarios del metro parecen concebir.

Verdaderos ejércitos de fuerza laboral manejan automóviles particulares en nuestra querida Tenochtitlán a diario, no porque le saquen al baño de pueblo, sino porque no tienen de otra. Y es que esta metrópolis insegura, sobrepoblada e insuficiente en la oferta de transporte público, hace prácticamente imposible el traslado para aquellos desafortunados que viven en la gloriosa Nezahualcóyotl y trabajan en San Ángel con horario vespertino de 4pm a 12am. Cabe mencionar a las personas que laboran 6 o 7 días a la semana como transportistas, sean fleteros, sean carpinteros o herreros que deben entregar sus trabajos voluminosos a domicilio ¡Así es amigos, también el proletariado necesita automóviles particulares!

Pero la incomprensión no es unilateral. Existen aquellos automovilistas que presumen el esfuerzo que tienen que hacer para comprarse y mantener un automóvil, pero no se toman un momento para pensar que no todas las personas que andan en bici de aquí para allá viven en el Eje Roma-Condesa-Valle-Coyoacán. Es verdad que la banda hipstersona de este Eje fue la primera en aplaudirle a Miguel Ángel “El citizen” Mancera que castigara a los sucios automovilistas con el latigazo del no circula, pero también es verdad que hay banda que se las ha ingeniado toda su vida para movilizarse en el “ex DFectuoso” sin requerir de la nave que es obligación de daddy regalar en los súper dulces 16 del muchacho o la muchacha.

Desparrame las palabras anteriores sólo para llegar a la siguiente conclusión: Hay más de 20 millones de necesidades y circunstancias viviendo en la capital de este país, muchas de ellas realmente precisan circular diariamente en un automóvil particular, otras no. Si no es indispensable sacar nuestro cochecito a quemar gasolina pues no lo saquemos, pero seguramente en algún momento vamos a requerir del uso de un automóvil, tal vez las vueltas que da la vida nos lleven a un escenario donde tengamos que usarlo a diario. Por favor, frenemos las generalizaciones absurdas: no todos los automovilistas son cerdos inconscientes, ni todos los ciclistas y peatones son hippies pretenciosos, hay banda trabajadora en ambos lados que necesita que le echemos la mano haciendo de esta una ciudad menos inhabitable.

El no circula es aspirina para una neumonía y no soluciona el problema al largo plazo. Si vamos a mejorar tenemos que entender las circunstancias de los otros, porque lo que nos llevó a este problema ambiental fue la ceguera de quienes no evaluaron conscientemente el costo que el desarrollo industrial tendría para la calidad del aire de esta ciudad (ni ningún otro factor de calidad de vida). Sólo viendo a esta urbe como una realidad multifactorial y multi-circunstancial podemos encontrar una manera de mejorarla. No joda al vecino, trate de comprenderlo… y si no queda de otra, échese esta cumbia de camino a la parada del micro

 

 

Anuncios

One thought on “La insoportable desconsideración del chilango

  1. Pues yo casi toda mi vida he viajado en transporte publico y estoy a favor del programa. Sin embargo, entiendo la problemática que mencionas que mucha gente que trabaja necesita su automovil para trasladarse largas distancias, es un pedo, porque el transporte publico tampoco da abasto para la gran cantidad de traslados diarios en la ciudad, pero bueno…todo sea a favor del medio ambiente. Me comprare mi carro híbrido como en south park y me iré a vivir a san francisco XD.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s