Avenida Cloverfield 10

Avenida Cloverfield 10 es un filme paralelo a aquel experimento apadrinado y desarrollado por J.J. Abrams titulado simplemente Cloverfield, también subtitulado en México como “Monstruo”. Al igual que su hermana menor, la efectividad de esta película depende en gran medida de la poca información con la que cuente la audiencia acerca del joven universo Cloverfield; aquellos que entren a la sala de cine sin expectativas concretas sobre lo que van a ver podrán dejarse llevar con facilidad por giros manejados adecuadamente y personajes solventes que se dejan querer.

El problema con Avenida Cloverfield 10 es que, si el espectador tiene la intención de ver producto plagado de persecuciones, escenas apocalípticas y engendros gigantes durante hora y media, puede ser decepcionante, porque este episodio tiene un planteamiento muy distinto al de su precursor, ahora la apuesta es a una menor dosis de adrenalina, pero más tensión.

La marca Cloverfield es interesante, pues se maneja como un colectivo formado por realizadores de ciencia ficción, todos ellos herederos de los Encuentros cercanos del tercer tipo. Es interesante precisamente porque esta juventud de promisorios autores de ciencia ficción está bajo la batuta del sucesor más digno de Steven Spielberg, el ya mencionado Abrams, fungiendo como productor en los dos capítulos de la serie que hasta ahora se han realizado. Abrams deja su marca característica en ambas, pero el cambio en la dirección es evidente, no sólo por el hecho de que Avenida Cloverfield 10 no mantenga el formato de metraje encontrado, sino esencialmente por la diferencia en intereses narrativos entre Matt Reeves y Dan Trachtenberg. En su oportunidad Reeves uso todos los medios de los que dispuso para envolvernos en un Nueva York convertido en zona de guerra, donde los civiles humanos son como hormigas que huyen de la lupa de un niño sádico; mientras que la historia que nos cuenta Trachtenberg inicia con un secuestro confuso, remitiendo irremediablemente a la ovacionada La habitación.

Al igual que en el filme protagonizado por Brie Larsson, el personaje principal de esta historia es una joven mujer confundida y amenazada por la presencia de un captor siniestro, autoproclamado salvador para ocultar (ocultarse a sí mismo) su verdadera naturaleza déspota y sociópata. Sin embargo, la trascendencia del captor es mucho mayor en Avenida Cloverfield 10, porque el personaje interpretado por John Goodman sí es responsable de salvar de una probable muerte a la heroína, y no sólo eso. Pese a los esfuerzos por darle profundidad al personaje de Mary Elizabeth Winstead es justamente John Goodman quien tiene los momentos más interesantes en pantalla, ya que el claro desequilibrio emocional del captor/anfitrión hace imprevisible el rumbo que tomará cada acontecimiento.

Estimado lector (a), si tiene ánimos de entretenerse viendo una película hollywoodense de suspenso, y tiene cierto gusto por la ciencia ficción, esta es su película. Si desea ciencia ficción dura, tal vez no sea la mejor elección, especialmente si su cuerpo le demanda la adrenalina que sólo produce el inminente peligro de muerte por disparos, explosiones, amputación o ahogamiento al que se enfrenta su personaje favorito… aunque sí existe una escena de acción bastante chida en este filme, pero deberá de tener paciencia para disfrutarla.

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