La Fantasía es Real.

En un antiguo reino llamado Draven existió un joven príncipe que perdió la memoria y que fue separado de alguien muy importante para él, ese alguien fue un honorable caballero que jugaba con el príncipe todos los días y que le hizo la promesa de protegerlo y jamás dejarlo solo… esa promesa quedo olvidada cuando al príncipe le arrebataron la memoria, el caballero se vio obligado a desaparecer de la vida del príncipe y jamás volvió a verlo… o eso se creía.

El castillo de Draven estaba hermoso con flores por doquier, las flores del jardín, las de la entrada, hasta la ciudad estaba llena de flores. El Rey Gaius que era un tigre blanco de ojos azules estaba sentado en su trono y su hijo que también era un tigre de ojos azules llamado Shinji estaba aburrido de llevar una vida “normal” (bueno, normal como príncipe) ya que sentía que le faltaba algo, pensaba en ello todos los días mientras daba un paseo por los jardines del castillo.

En uno de sus paseos se encontró con un jardinero, un lobo de pelaje gris y ojos verdes que cuidaba los jardines del castillo, principalmente un pequeño rosal que estaba a su cuidado con rosas de muchos colores. El príncipe se acercó al jardinero y lo saludo.

Shinji: Buenos días

El jardinero se levantó y miro al príncipe con sus ojos verdes, el lobo era más grande que el príncipe en estatura pero no de una forma exagerada, se podría decir que era más alto que el por unos 5 centímetros.

Jardinero: Buenos días, señor

Shinji: No debemos ser tan formales todo el tiempo, llámeme por mi nombre, soy Shinji

Jardinero: Mi nombre es Obeke

Obeke se quitó los guantes de trabajo, le extendió su pata y Shinji la tomo.

Shinji: Es un placer conocerlo

Obeke: ¿Estaba dando un paseo por los jardines?

Shinji: Si, un pequeño paseo para pensar

Obeke: Eso es bueno, un paseo para organizar ideas y pensamientos cerca de todas estas flores

El príncipe tomo una flor del suelo y la olfateo.

Obeke: ¡Señor, no!, el olor y el contacto con esa flor causa alucinaciones

Shinji: ¿Huh?

Tal y como dijo Obeke, el príncipe Shinji comenzó a tener alucinaciones, estaba mareado, caminaba como si estuviera ebrio.

Shinji: ¿Unicornios?… ¿Qué hacen aquí?

Obeke: Oh, no, ya ha empezado

Obeke comenzó a buscar una flor específica entre todas las que había en el jardín mientras el príncipe Shinji no paraba de balbucear tonterías.

Obeke: ¿Dónde está?, puedo jurar que la vi ayer

Obeke finalmente encontró la flor que buscaba, una flor roja de un solo pétalo que irradiaba un aura pacífica.

Obeke: ¡Señor, señor!, olfatee esta flor, se recuperara de inmediato

Shinji: Esa señora lleva un bebe zorro con el pañal roto y sucio

Obeke: Tranquilo, señor… Se recuperara antes de que se dé cuenta

Shinji cayó al suelo desmayado después de olfatear la flor. Obeke lo atrapo antes de que tocara el suelo, lo cargo en sus brazos mientras se levantaba y camino hacia el castillo.

Obeke: Ahora solo debe descansar. A su edad debería saber que no todo es bueno

Mientras Obeke se acercaba  a las puertas del castillo, una bruja humana salió de los arbustps del jardín vestida con una túnica negra y un vestido negro y largo bajo esta.

Bruja: Esto no debía pasar… El príncipe debía ser mío…

El cielo se oscureció, comenzó a llover al igual que también se escucharon relámpagos y truenos. La bruja se adentró en el bosque de cristal mientras Obeke pasaba frente al salón del trono con Shinji inconsciente en sus brazos llevándolo a su alcoba. El Rey Gaius vio a su hijo inconsciente en los brazos de Obeke y se acercó preocupado.

Rey Gaius: Obeke, ¿Qué le ha ocurrido a mi hijo?

Obeke: No se preocupe, Rey Gaius, solo debe descansar, luego le cuento los detalles de lo ocurrido

Rey Gaius: Gracias por cuidar de mi hijo, Obeke. Creo que ya se presentaron uno con el otro, ¿cierto?

Obeke: Si, está en lo cierto

Rey Gaius: Ya es un comienzo, espero que te recuerde después de tanto tiempo, que finalmente recupere su memoria y que te conozca mejor

Obeke: Si, señor, como cuando lo cuidaba hace años, cuando tan solo era un bebe, incluso cuando creció… Un pequeño tigrecito

Rey Gaius: Llévalo a su alcoba y quédate con él hasta que despierte

Obeke: Eso hare, Rey Gaius

Obeke subió a la alcoba del príncipe y lo dejo en su cama

Obeke: Descansa, Shinji

El jardinero se sentó en una silla al lado de Shinji para asegurarse de que estuviera bien. Obeke se quedó dormido en esa silla, se despertaba de vez en cuando, caminaba por la alcoba del príncipe, observaba el paisaje por la ventana, veía la lluvia caer, pero, cuando el príncipe despertó, encontró al jardinero con sus brazos cruzados sobre la cama y su cabeza descansando sobre estos, el jardinero estaba dormido junto al príncipe y este lo único que hizo fue acariciar la cabeza de Obeke con una sonrisa en su rostro. Unos segundos más tarde, el jardinero despertó.

Obeke: Buenas noches, su alteza

Obeke levanto sus brazos de la cama del príncipe y se estiro un poco.

Shinji: Ya le dije que puede llamarme por mi nombre

Obeke: Lo sé, señor, pero mi lealtad hacia usted no me permite llamarlo simplemente por su nombre

Shinji: No te preocupes, llámame Shinji, dejemos las formalidades de un lado

Obeke: Esta bien, como usted diga, Shinji

Shinji: ¿Estuviste cuidando de mi todo este tiempo, Obeke?

Obeke: Si, no quería que nada le pasara así que me quede aquí con usted

Shinji: Eso es bastante tierno

Se podía notar a primera vista, Obeke no podía ocultarlo, él estaba sonrojado

Obeke: Principe Shinji…

Shinji: ¿Qué ocurre, Obeke?

Obeke: Quiero contarle una historia de su pasado

Shinji: ¿Sabes de mi pasado?

Obeke: Si, Shinji. Sé que perdiste la memoria hace muchos años, que olvidaste a alguien importante en tu vida, que has buscado a esa persona en tus pensamientos y, también sé que quieres ir al bosque de cristal porque algo te dice que ahí está lo que estás buscando… la parte que le falta a tu memoria…

Shinji, estupefacto, no sabía que decir ante eso, una persona que sabe de su pasado y que acababa de conocer. La única pregunta que salió de su boca fue…

Shinji: ¿Cómo sabes de todo eso?

Obeke se levantó de la silla y miro los ojos azules de Shinji con algunas lágrimas en sus ojos

Obeke: Porque… yo soy esa persona a la cual apartaron de ti hace 10 años

En ese momento, Shinji comenzó a recuperar pequeñas partes de su memoria, recordando a ese caballero que jugaba con el todos los días, que le enseñaba a usar la espada, el que lo ayudaba y protegía, y al cual le hizo la promesa de jamás olvidar su amistad. De los ojos azules de Shinji comenzaron a caer lágrimas.

Shinji: Pensé que jamás volverías

Obeke: Jamás me fui, siempre estuve aquí

Shinji se paró sobre la cama y abrazo a Shinji mientras ambos lloraban

Shinji: Jamás vuelvas a dejarme

Obeke: Siempre volveré  para estar a tu lado, de hecho, de ahora en adelante siempre podrás contar conmigo como tu caballero, tu protector, tu ayudante, tu pareja

Un hermoso momento emotivo que puede llegar al corazón de muchos pero tanta felicidad fue congelada y destruida por la bruja que rompió la ventana  y atrapo a Shinji con su latigo helado mientras estaba sentada en su escoba. La bruja era una mujer bastante guapa, de cabello azul muy oscuro y de ojos azules como el cristal.

Bruja: Ahora el príncipe es mío, y tú, caballero de juguete no podrás salvarlo a menos que me devuelvas el corazón de cristal, hasta entonces mantendré al príncipe en el bosque de cristal

Obeke: Bruja tramposa… Klix, libera a Shinji o lo lamentaras

Klix: Lo siento mucho pero él es parte de esto. Te esperare en el bosque de cristal, justo donde encontraste el corazón

La bruja salió volando por la ventana rota mientras Shinji gritaba llorando.

Shinji: ¡¡Obeke!!

Obeke: ¡Yo te salvare!… Lo prometo

Obeke salió de la alcoba del príncipe y después de bajar las escaleras se dirigió a la sala del trono.

Obeke: ¡Rey Gaius!, disculpe mi intromisión pero su hijo ha sido capturado por la bruja helada, Klix

Rey Gaius: ¿Qué?, ¿Cómo ha ocurrido esto?

Obeke le conto lo ocurrido al rey y se ofreció para salvar al príncipe. Obeke recibió su viejo traje de caballero, mucho más liviano que las armaduras, y obtuvo la espada del colmillo de dragón de manos del rey.

Rey Gaius: Obeke, yo confió en ti y sé que cumplirás esta petición: Trae a mi hijo sano y salvo

Obeke: Lo hare, señor

Obeke Corrió con la espada en su pata derecha al bosque de cristal. En su camino a lo más profundo del bosque congelado derroto a muchos monstruos y esquivo múltiples trampas. Por fin había llegado a lo más profundo del bosque de cristal, un claro con centro un rosal congelado en el centro que se mantenía sorprendentemente con vida.

Obeke: Muestra tu cara, Klix

Klix: Aquí estoy

La bruja estaba sentada en un árbol de hojas finas y congeladas, tomo cinco de estas hojas y se las lanzo a Obeke. Obeke hizo un rápido movimiento con su espada y con un simple corte destruyo las hojas.

Klix: Eres rápido

Klix chaqueo sus dedos y Shinji salió del rosal para abrazar a Obeke.

Shinji: Creí que no vendrías

Obeke: Te dije que no volvería a dejarte solo, y como tu caballero estoy aquí para protegerte

Después de que Obeke beso a Shinji, Klix bajo del árbol cayendo levemente en el suelo de pie

Klix: Solo te traje aquí para que me ayudaras, así como prometiste hacerlo hace 10 años

Obeke: ¿De qué hablas?

Klix: Es cierto que tú también perdiste la memoria…

Obeke: ¿Yo también?

Klix: Si… Todo fue mi culpa

Obeke: No logro comprenderlo… ¿Qué fue lo que paso?

Klix: Hace 10 años… los encontré a ustedes en los jardines del castillo, yo estaba buscando ayuda, y tú, Obeke, te ofreciste a ayudarme… Tú y el príncipe vinieron conmigo al bosque de cristal y te dije que necesitaba a alguien que acabara con mi vida eterna, que acabaras con esta maldición que me mantenía joven…

Obeke comenzó a recordar lo ocurrido.

Obeke: Yo… Debía destruir el corazón de cristal

Klix: Si, pero ese fue mi error, el corazón no era parte de mi maldición, el corazón fue el que congelo sus recuerdos y se los arrebato… En serio, lo siento mucho, yo no lo sabía

Klix cayó de rodillas al suelo llorando.

Klix: Tengo más de 1000 años y no pude saber cuáles eran consecuencias de tratar de destruir el corazón de cristal… Quisiera morir justo ahora…. No merezco vivir por culpa de mi estupidez

Obeke se acercó a Klix.

Obeke: Eso no es cierto, puede que te hayas equivocado pero eso es normal en las personas, no es una debilidad ni una estupidez, es lo que nos hace evolucionar como las especies que somos

La bruja levanto la mirada con los ojos llorosos y observo al caballero ofreciéndole su pata para levantarse, ella tomo la pata del caballero y se levantó.

Klix: Tienes mucha razón, Obeke, eres bastante sabio. Ambos deben de recuperar lo perdido

Klix saco el corazón de cristal del bolsillo del traje de batalla de Obeke y lo devolvió a su lugar, en la parte alta del rosal congelado. El corazón comenzó a brillar y dos rayos de luz golpearon a Shinji y a Obeke.

Shinji: ugh…

Obeke: Hmmm… ya puedo recordarlo todo

Klix: Me alegro por haberles sido de ayuda

Obeke: Ahora yo quiero ayudarte a ti

Obeke tomo su espada y la enterró en el corazón de la bruja, luego la saco.

Obeke: Adquiriste tu vida eterna por esa maldición, resulta que la maldición se mantuvo en tu corazón todo el tiempo y por eso no pudiste descubrir cómo deshacerte de ella, todo lo que necesitabas era un profundo golpe en el corazón para poder eliminar la maldición

Klix coloco su mano derecha en su pecho y vio como el hoyo que creó la espada de Obeke se cerraba.

Klix: Ahora podre envejecer y morir con el paso del tiempo… tal y como debió ser desde un principio, muchas gracias, Obeke…

Obeke: He cumplido lo prometido

Los tres desaparecieron y reaparecieron en la entrada del bosque de cristal

Klix: Espero que ambos sean felices, yo me iré de este reino para siempre

Shinji tomo la mano de la bruja y la acaricio suavemente

Shinji: No necesitas irte, puedes quedarte en el reino, si quieres también puedes quedarte en la ciudad, le pediré a mi padre que construya una casa solo para ti y mientras la construyen puedes quedarte en el castillo

Klix: ¿Quiere que una bruja como yo se quede en el castillo?

Shinji: Claro, somos amigos desde ahora, tu nos ayudaste y eso es más que suficiente para ganarte mi gratitud

Klix: Muchas gracias señor

Obeke: Vayamos al castillo para darle las buenas noticias al Rey, su padre está preocupado, príncipe Shinji

Todos caminaron hacia el castillo, Klix al lado izquierdo de Obeke, y Obeke tomado de la mano con Shinji. Desde ese día Shinji y Obeke recuperaron su memoria, Obeke se volvió la pareja del príncipe y el reino no volvió a tener problemas. El Rey Gaius acepto el hecho de que la bruja se quedara en la ciudad y en el castillo, también les mostro a Shinji y a Obeke el escudo del reino que tenía la cara de un dragón rojo pero esa ya es una historia que se puede contar para otro momento.

[Fuente]

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