Las 10 mejores películas de Tim Burton

Tim Burton es uno de los directores más identificables de la escena hollywoodense actual, esto no es gratuito, ya que varios títulos emblemáticos del cine fantástico realizados desde finales de la década de los 80 están vinculados a su nombre. Burton ha construido una diversa filmografía con base en divertidos mundos paralelos y perspectivas sombrías de la cotidianeidad anglosajona. También lo identifica una paleta de colores característica y personajes excéntricos y entrañables.

Con motivo del reciente lanzamiento de Miss Peregrine y los niños peculiares, hoy enlistamos una decena de filmes dirigidos por este prolífico cineasta californiano que, a nuestro juicio, merecen ser destacados. Esperamos que esta lista sea de su interés y sirva para comentar y compartir sus opiniones personales.

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(Antes de comenzar, vale la pena aclarar que El extraño mundo de Jack no entra en nuestra lista por no haber sido dirigida por Tim Burton)

  1. ¡Marcianos al ataque! (1996)

Una desenfadada comedia y a la vez un cariñoso homenaje al cine de invasiones alienígenas de los 50. Estos marcianitos cabezones se ganaron el desdén del público desde que decidieron aniquilarnos sin razón, pero también obtuvieron nuestra simpatía con su forma tan humanamente chusca de disfrutar del dominio de la Tierra. Burton nos hizo pasar un excelente rato con un filme cargado de referencias cinéfilas, y burlas a los arquetipos heroicos (el trágico resultado del inspirado discurso de Jack Nicholson) y a las soluciones mágicas que remediaban todo al final del metraje (la kryptonita de los marcianos en la voz de Tom Jones). Definitivamente estos pequeños monstruos son el tipo de villanos que amamos odiar.

  1. Sweeny Todd: el barbero demoniaco de la calle Fleet (2007)

Esta historia, casi plagiaria de El conde de Montecristo, es una adaptación al cine de un musical de Broadway que se destacó por sus sangrientos actos y actitud pesimista; la versión de Burton traslada ambas características presumiendo la imaginación y el virtuosismo visual que el director puede lograr gracias a sus altos estándares de calidad en diseño de arte y montaje. Si bien la trama no es un ejemplo de innovación, sí lo es la traducción del medio teatral al cinematográfico, pues el dinamismo y agresiva vitalidad de la fotografía coadyuva a que el Sweeny interpretado por Johnny Depp tenga una identidad muy propia, y la capacidad para sobrecoger a la audiencia con esta brutal historia de venganza sin sentido y sufrimiento.

  1. Batman (1989)

Es imposible no incluir la primera adaptación del caballero de la noche a la gran pantalla en una lista de las películas más destacadas de Tim Burton. Puede que la trilogía de Nolan haya hecho palidecer a esta versión mucho más cercana al espíritu de las historietas, pero la aparición de este filme es fundamental para el desarrollo del cine de superhéroes y de comics en general. La visión de Burton de las historias surgidas de viñetas abrió camino a las atmósferas inquietantes, misteriosas y trágicas en su traslado al cine, así como a un mayor interés en la calidad interpretativa de protagonistas y antagonistas.

  1. La leyenda del jinete sin cabeza (1999)

Uno de los filmes donde el estilo de Burton se expresa con mayor naturalidad, ya que la primicia del extraño y talentoso detective que se traslada a un lúgubre pueblo del estado de Nueva York le quedó como anillo al dedo al buen Tim. El enigma paranormal que rodea a Sleepy Hollow avanza con agilidad y decisión envidiables, revelando que el cineasta sabe hacia dónde quiere ir y cómo desea llegar: vemos cómo la certeza que el protagonista tiene en la ciencia es cuestionada progresivamente, para culminar en el despliegue de un genuino cuento de horror en los albores del acelerado desarrollo de la sociedad industrial norteamericana del siglo XIX. La leyenda del jinete sin cabeza es un relato con todos los ingredientes sombríos de la escuela burtoniana conviviendo en perfecta armonía.

  1. Frankenweenie (2012)

La maravillosa versión final de un cortometraje que Burton realizó durante sus primeras incursiones como cineasta. Este proyecto tiene un cariz personal, pues refleja la forma en que el realizador se veía a sí mismo durante su infancia: un niño algo raro, pero de buen corazón, con intereses peculiares y gran ingenio. La reinvención stop-motion del monstruo de Frankenstein que pudimos disfrutar en 2012 es una refrescante fábula sobre la aceptación de lo diferente, la ética científica, el valor del conocimiento y la amistad, “moralejas” tan poco comunes para una película infantil como el tratamiento de la muerte de un ser querido que, sin embargo, se aborda de una manera tramposamente astuta y única en Frankenweenie.

  1. Beetlejuice (1988)

La comedia paranormal que puso a Tim Burton en el mapa, cuenta la historia de una pareja de recién casados que muere, pero no abandona este plano, y ahora debe ahuyentar de su hogar a un aburrido matrimonio de adictos al trabajo y a su hija rara, con quien entablan una relación paternal, pero que es dificultada por la llegada de un súper fantasma chiflado. La primicia de Beetlejuice era suficientemente loca para desecharla y pasar a otra cosa, sin embargo, eran finales de los ochenta y las grandes productoras estadounidenses tenían la audacia de invertir en comedias propositivas como en este caso; el resultado fue una película innovadora visualmente, que catapultó la fama del stop-motion, de Winona Ryder, de las casas embrujadas, de Michael Keaton, de Banana Boat Song y del mismo Burton… y con toda la razón del mundo.

  1. El joven manos de tijera (1990)

El romance entre Johnny Depp y Burton inicia con una de las películas más entrañables del cineasta. En este filme conocemos a Edward, un noble pero confundido robot adolescente, que es adoptado por la típica familia norteamericana de los suburbios. Este es el primer largometraje en que Burton aborda la trama de un ser extraño de buenos sentimientos conviviendo en un entorno superficialmente ideal, pero lleno de prejuicios y violencia oculta; probablemente sea la pieza más lograda del californiano bajo esta primicia, pues ningún otro personaje de Burton provoca la misma ternura y empatía que Edward y su historia de amor con la adorable Kim. Por si fuera poco, el sentido homenaje a Vincent Price, y a la paternidad, le da un extra de belleza y melancolía al filme.

 

  1. El cadáver de la novia (2005)

El primer largometraje en stop-motion que Burton dirigió es esta obra maestra del 2005 que propone un “más allá” de parrandas eternas y luces neón, contrastando con el gris y tedioso mundo de los vivos de la era victoriana. La historia del enredo mortal que surge a partir del matrimonio arreglado entre Víctor y Victoria es el vehículo perfecto para un despliegue de animación excepcional que nos invita a festejar la vida, asumiendo la mortalidad.

  1. Ed Wood (1994)

Ed Wood es la biopic del afamado peor director de cine en la historia de Hollywood: la vida de un hombre consagrado a hacer películas que colmaran a su audiencia de suspenso, acción y romance, pero que no tenía la sensibilidad ni la visión para entregar trabajos decentes. A pesar de esto, Tim Burton construye a su personaje cinematográfico con mucho respeto e inclusive admiración, pues el Wood que nos presenta es un hombre enamorado de su profesión, un entusiasta de las historias de monstruos y alienígenas, que permitió que su pasión lo guiara hacia la realización de adorables churros inmortales. Y es que el buen cine también descansa sobre la influencia de los realizadores que no temieron hacer el ridículo, e intentaron filmar todo lo que su mente pudo imaginar, sin importar lo risible que fuera: esa es la enseñanza que Edward Davis Wood Jr. legó al séptimo arte, y que, irónicamente, Burton nos transmite con elegancia y precisión técnica.

  1. El gran pez (2003)

En el ocaso de la vida de un hombre con una extraordinaria forma de ver el mundo, su resentido hijo, que está a punto de ser padre, se pregunta cuál es la verdad detrás de las fantásticas historias que su progenitor le contaba para justificar sus largos periodos de ausencia. Una historia que transmite la admiración que Burton tiene por las perspectivas diferentes frente a la realidad cotidiana: luminosas y excitantes a veces, tétricas y sombrías también, lo importante es ver la vida como un espectáculo y una aventura. El gran pez presenta la versión más romántica e idealista de Burton a la fecha, no por ello inverosímil, sino consistente en sus propios términos. Echando mano de un uso inspirado de luces y sombras, el realizador nos entrega imágenes enérgicas, cargadas de alegría y nostalgia, en honor a las diferentes formas de amor y a la belleza de la existencia.

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