Libro I, Capitulo 9: Un Demonio Llamado Varg, Parte 2

Regulus todavía no lo terminaba de entender, tenía la ventana perfecta para irse, aún tenía tiempo, los guardias, al menos los que no habían huido, estaban tendidos en el piso, como muñecos de trapo, el lobo y el zorro estaban concentrados entre ellos, entonces, porque carajos no se había ido?, que estaba esperando?, una invitación? Y luego ese estúpido zorro? Que intentaba probar!?, si el lobo no lo mataba, seguramente lo dejaba peor que a los guardias.
De la nada el zorro levanto su sable apuntado al lobo, se ve que aún estaba inmerso en un mundo de dolor, y exclamo –No me importa que busques! Ni quien seas! Simplemente no puedes hacer esto!, nadie está encima de la ley y mucho menos esta encima de los demás no te puedes burlar así de mí y mucho menos de mis guardias!, no seas cobarde desenvaina tu espada y enfréntame como es debido!- Regulus no podía creer lo que escuchaba y veía, el zorro estaba retando al lobo, si el lobo podía pelear de esa forma sin armas, no quería ni imaginarse todo el daño que puede causar con un arma, Varg sonrió, no de manera maliciosa, si no de manera alegre, como si hubiera encontrado algo que había estado buscando por mucho tiempo, vio directamente a Sebastián a los ojos y proclamo, -Si eso es lo que quieres, está bien, así lo haremos- acto seguido, levanto su grillete, puso su rodilla sobre la cadena que unía a los grilletes y ZAZ! De un solo movimiento rompió las cadenas con todo y grilletes, de donde había salido este tipo?, Regulus se preguntó, Varg contemplo el piso, se agacho y tomo uno de los muchos sables que quedaban de los guardias, lo desenfundó y se acercó lentamente a Sebastián, el zorro dudo por un momento pero se mantuvo firme, espero y cuando vio que el lobo estaba lo suficientemente cerca, levanto su sable con un rápido movimiento y lo dejo caer de manera vertical sobre el lobo, cortando solo el aire, el lobo se había hecho a un lado en el momento justo, agarro los brazos del zorro y sumió la punta del sable en el abdomen del zorro, atravesándolo por completo, retiro el sable ensangrentado y lo tiro a un lado de la funda, abrazo al zorro y lentamente lo sentó en el piso, uno pensaría que lo hacía como seña de superioridad, pero parecía más como seña de respeto, tomo el sable, lo limpio con su saco, lo volvió a poner en su funda y lo dejo en donde lo había encontrado, después vio al zorro y pregunto, de manera serena y amable, como si fueran amigos de toda la vida, -Ahora que ya te complací a ti, es tu turno, dime donde está el paquete y no te provocare más daño, no quiero seguir derramando sangre inocente-.
Sebastián se sentía débil, humillado, derrotado, su cuerpo estaba entumecido, su abdomen se sentía tibio y la pata que puso sobre la herida empezó a humedecerse, estaba perdiendo sangre rápidamente, lo único que lo consolaba, es que si iba a morir, lo cual parecía más obvio con el paso del tiempo, lo iba a hacer cumpliendo su trabajo, no se iba a atrever a irse fallando su misión, rezo, no, rogo, con las pocas fuerzas que le quedaban, no solo al espíritu de su madre, no solo a Zorro, no solo a Cannis, si no a la misma Gaia, madre de todas las criaturas, que por favor, por favor, el mensajero haya presenciado la escena y haya optado por encaminarse al palacio, si era así, lo único que tenía que hacer Sebastián, o seguir haciendo, era distraer al lobo para que el mensajero pudiera llegar con bien, así que, aun después de la forma tan humillante en la que había sido herido, iba a hacer lo posible por seguir distrayendo al lobo, lobo?, esa criatura frente suyo no era mortal, no era lobo, la forma en cómo se movía, esos ojos grises y vacíos, el pelaje, la ropa, ese era un demonio, pero a Sebastián no le importaba, lo miro a los ojos y con toda su voluntad y poca fuerza que le quedaba le respondió –Adelante, acaba el trabajo, no importa que hagas, JAMAS!, te diré donde estaba el paquete- lo cual era irónico, porque Sebastián no sabía ni donde estaba el mensajero ni donde estaba el paquete, su vista empezaba a nublarse, todo empezaba a perder sentido, y el lobo, lo veía de una forma…..no era compasión, ni lastima, ni tristeza, si no, orgullo, lo veía como si Sebastián hubiera sido su compañero, de la forma en como un capitán ve a otro capitán, Sebastián pensó que en lugar de ver a un enemigo o a alguien débil, el lobo veía en el a un guerrero caído, bueno, al menos el bastardo tenia principios y modales, Sebastián y el lobo se miraron fijamente, Sebastián se puso de rodillas, con la poca fuerza que le quedaba, levanto la cabeza y paro las orejas, si me iré, me iré con orgullo, como mi padre me enseño y vio fijamente al lobo, no iba tener el atrevimiento de cerrar los ojos, por otro lado, el lobo cerro los ojos y estaba por desenfundar su espada para dar el último golpe, cuando de la nada se escuchó detrás del lobo un grito que decía –HEY!- Sebastián y el lobo miraron en una de las esquinas oscuras y vieron salir de entre las sombras a una criatura, que al menos Sebastián podía jurar era otro demonio, era un león, que por sí solo ya era raro porque los leones se extinguieron en la guerra de las casas, pero no solo eso, su pelaje, era completamente negro, como la noche, tan negro que si no hubiera salido, pudo haber jurado que el grito era de alguna sombra, sus ojos parecían dos soles, dorados y encendidos que despedían una pasión increíble, era muy alto, más alto que el lobo, su cuerpo era de alguien que se ejercitaba con frecuencia, tenía algunas cicatrices que parecían más como trofeos de conquistas anteriores que heridas, llevaba unos pantalones de cuero, algo ajustados que denotaban los músculos de sus piernas, un cinturón con algunas bolsas y una daga, en su pata derecha tenía una espada de doble filo, que era bastante grande y se veía pesada, por la forma en cómo se contraían los músculos de su brazo, en las muñecas llevaba un par de brazaletes de cuero y su peto era de cuero, pero sin mangas dejando a relucir dos brazos que estaban listos para pelear, sobre sus hombros colgaba una capa tan larga como su amo y de un negro intenso, que se ondeaba de manera majestuosa con el viento primaveral, su melena estaba recortada , Sebastián se imaginaba que con la melena completa se vería el doble de intimidante, lucia joven tal vez unos años mayor que Sebastián, jamás había visto a un león antes, al menos no en persona, había estado en presencia de algunos tigres y panteras en el palacio, pero ni el mismo Rey Chesire, intimidaba tanto, tal vez él era un rival digno para el lobo.
Eres un idiota, se decía a sí mismo, por qué hiciste esto! Por qué te arriesgas así?, no conoces al zorro, si era lindo a la vista y muy valiente, también daba la impresión que no era corrupto, pero porque tenías que salir a salvarlo!, el pobre estaba más muerto que vivo, pero Regulus sabía muy bien porque lo hacía, sabía que al menos lo tenía que intentar, era una frustración muy grande el ver como alguien inocente muere de esa forma, sabía que si huía y dejaba al zorro a su suerte, no podría dormir por semanas, y eso si no se enteraba después de que el zorro había muerto, por lo menos Regulus lo intentaría, no, lo salvaría, tenía que pensar en algo y rápido, el lobo lo estudio por un momento, con una mirada intrigante, no era la primera vez que pasaba eso, según había escuchado no habían ya leones en el reino, por alguna guerra o algo así, entonces la gente lo miraba así muy a menudo, pero esto era algo más, era como si Regulus fuera alguien que el lobo hubiera esperado a que llegara hace mucho tiempo, -Varg, cierto?- El lobo le lanzo una mirada furtiva y Regulus entendió al instante –Capitán Varg, disculpe, mi nombre es Regulus- Regulus hizo una reverencia y continuo –Te pido que dejes ir al pobre zorro, él no es como tú o yo, a nosotros nos pagaran directamente por recuperar la carta y a juzgar por todos los problemas que estuviste dispuesto a tener por recuperar dicho paquete, asumo que te pagaran igual o incluso más que a mí por el paquete, pero a el- Regulus señalo al zorro, que luchaba por mantenerse consiente – estoy casi seguro que no le pagaran ni una décima parte de lo que nosotros ganamos, el pobre ni sabía por qué estaba aquí, aparte, él no tiene lo que buscas, pierdes tu tiempo- Varg le lanzo una mirada de curiosidad y dijo –Y porque estas tan seguro que no lo tiene?- Regulus se hizo a un lado y señalo a donde se había escondido –Hay encontraras un morral vacío, pequeño, si te acercas a olerlo, reconocerás la esencia de un mapache y mi esencia, yo personalmente le quite el paquete al mapache y está en mi poder y antes de que lo menciones, no, no te lo daré- Varg se cruzó de brazos lo miro fijamente y dijo –Admiro tu coraje, muchacho, pero está muy lejos de tu entendimiento, por favor, ya me canse, dame la carta y te podrás ir- Regulus lo miro de forma desafiante –No me importan los temas políticos pero el oro si me interesa y me pagaran muy bien, si te la doy perderé la paga, por lo visto, creo que tu estas en la misma situación- Varg esbozo una sonrisa y dijo –Mira, yo tengo todo el tiempo del mundo, pero….tu amigo, no creo, sé que el hedor a sangre ya te llego, a él no le queda más de media hora, antes de que se desmaye y muera, si me das la carta, dejare que te lo lleves, para que lo cures y antes de que lo digas, se por qué saliste de tu escondite, fue para salvarlo, desde que llegue note tu presencia, tu pelaje te ayudo a esconderte, pero tu aroma no, me sorprende que los guardias no te hayan notado, así que, tú decides, la carta o el zorro, te recomiendo que te des prisa porque si no, tendré que decidir por ti- Regulus se quedó mudo, el muy bastardo había lastimado a Sebastián para obligar a Regulus a salir, como se atreve, Regulus podía sentir como la ira se acumulaba, apretó los puños, tenía que pensar en algo rápido, a Sebastián no le quedaba mucho tiempo, quería cortarle la cabeza a ese infeliz, como se atreve a usar a alguien inocente para sus fines.
De la nada el cielo se nublo y la temperatura empezó a bajar, la expresión de Varg se endureció, desenvaino su espada, la cual era tan delgada como un sable, pero esta tenia doble filo y la punta era recta, la hoja era de un rojo intenso, la levanto hacia Regulus y exclamo –Se acabó el tiempo- y se abalanzó contra Regulus.
Regulus apenas pudo reaccionar, dando un brinco hacia atrás, esquivando la hoja, sin embargo Varg lo agarro de un brazo y lo azoto contra el piso con una fuerza descomunal, su cuerpo se llenó de dolor, como había pasado eso!?, apenas choco contra el piso se dio cuenta que Varg dirigía la punta de su espada contra el pecho de Regulus, logro patearlo en el pecho y usar eso de impulso para rodar sobre su espalda hacia atrás, Varg se recuperó rápido y cargo contra Regulus, apenas pudo levantar su espada, CLING!, las espadas chocaron, Varg uso su pata libre para soltar un zarpazo a la cara de Regulus, la rodilla izquierda para impactar en las costillas, CRACK!, eso definitivamente era una costilla rota, Regulus salió girando y callo sobre su brazo derecho, su cuerpo estaba entumecido, su hocico empezó a escurrir sangre del zarpazo, con mucho trabajo se logró incorporar sobre una rodilla, con la pata derecha sobre su espada para recargarse y la izquierda sobre sus costillas lastimadas, no podía creer lo poderoso que era este lobo, quien caminada lentamente hacia Regulus, todo estaba perdido, pero al menos, lo había intentado, sintió vergüenza de sí mismo, Varg caminada lentamente hacia él, lamiendo las garras ensangrentadas con las que había dado el zarpazo, Regulus noto que los ojos de Varg se habían puesto rojos, como dos pedazos de carbón ardiendo, cuando se acerco dijo –Esperaba más del mítico guerrero de la profecía, del mítico hijo de la noche, pero no fue así, que decepción, ahora….MUERE!- antes de que Varg pudiera alzar su espada, una gota de lluvia cayó sobre su hombro, ssssss, humo empezó a salir, como si le hubieran lanzado a acido, -NOOO!! MIERDA!- por primera vez Regulus vio a Varg nervioso, guardo su espada, miro a Regulus y exclamo-Nos veremos de nuevo hijo de la noche- y salió corriendo, desapareciendo en la nada, la lluvia se soltó, como lo había llamado? Hijo de la noche?, Regulus intento ponerse de pie, pero no pudo, si en definitiva al menos una costilla rota, volteo y vio que el zorro aun respiraba, Regulus se dijo a sí mismo -aun puedo salvarlo-, con toda su fuerza y recargándose en su espada, se puso de pie, pequeñas explosiones de dolor recorrieron todo su cuerpo, y camino lo más rápido que pudo hacia Sebastián, tenía que apurarse, le quito la túnica, le rasgo la camisa ensangrentada, luego con los jirones improviso un torniquete, que amarro alrededor del abdomen del zorro, el cual gruño de dolor, lo cual tranquilizaba mucho a Regulus, al menos seguía con vida, y le puso la túnica de vuelta, el zorro no podía caminar, Regulus, lo cargo, el dolor empeoraba, pero no importaba, el zorro no pesaba tanto, -por favor, no te desmayes- le dijo, y empezó a caminar, bajo la intensa lluvia, preguntándose si había hecho lo correcto.

Libro I, Capitulo 9: Un Demonio Llamado Varg, Parte 1

No fue hasta que escucho gritar a Sebastián -Mantengan su posición soldados!, recuerden!, somos los mejores!- que Regulus pudo regresar a la realidad, Varg intimidaba bastante, los soldados retrocedían poco a poco, murmuraban entre ellos, a uno lo escucho decir -Dicen que Varg mato a un demonio y se bañó en su sangre, por eso es inmortal-, otro decía-Cuentan que él fue al infierno y quemaron su alma por eso es que ahora su cuerpo está hecho de ceniza-, no era necesario ver a los soldados para darse cuenta de que estaban asustados, no fue hasta que Sebastián exclamo –Capitán Varg, por decreto real, queda arrestado, cualquier intento de resistirte y nos veremos obligados a usar fuerza letal- que algunos soldados recobraron cierta compostura, incluso el mismo Sebastián tenía la voz temblorosa, se notaba que luchaba por no derrumbarse, después de todo él era el capitán de la guardia real.
Cuando Varg escucho la orden de arresto, sonrió de manera maliciosa, saco las manos de sus bolsillos y dijo -Bien, entonces ven y arréstame- su mirada estaba fija en Sebastián, los dos capitanes se veían fijamente, Varg tenía la misma mirada que tiene un niño cuando saca todos sus juguetes y está dispuesto a divertirse con ellos antes de hacer sus tareas, por otro lado, Sebastián tenía la misma mirada que tiene alguien cuando esta frente a un demonio, los soldados se miraron unos a otros y formaron un semicírculo alrededor de Sebastián, dejándolo solo enfrente de Varg, Sebastián suspiro, y camino hacia Varg con unos grilletes en las manos.
Se miraron fijamente por un momento, y justo cuando Sebastián puso los grilletes en las muñecas de Varg, este lo tomo por la túnica, lo jalo hacia él, le pego en la nariz con la frente y luego sumió su rodilla en el abdomen de Sebastián, el pobre zorro se arrodillo de dolor siendo incapaz de moverse o reaccionar, -Bien, ahora las cosas se ponen más interesantes!, 14 contra 1, y para mejorar las cosas tengo las patas atadas, literalmente, así que….que cachorro sigue?-Varg esbozo una sonrisa muy grande, los guardias se paralizaron de miedo, en ese momento Varg se abalanzo contra ellos, algunos guardias huyeron, otros se quedaron a pelear pero era inútil, el lobo se movía con una velocidad espectral, Regulus podía jurar que cada vez que el lobo se movía, una estela de ceniza salía de su cuerpo, como si este de verdad estuviera hecho de ceniza, esquivo las lanzas y espadas de una manera tal que parecía que sabía de antemano que movimiento haría su oponente, daba la impresión de que Varg estaba jugando y no peleando de verdad, usando nada más las piernas y rodillas para defenderse de los guardias.
En ese momento Regulus percibió un sonido detrás de él, al voltearse vio a un joven mapache, tan pálido que en cualquier momento se desmayaría, ese era el momento adecuado, pensó, aprovecharía el revuelo y la confusión para tomar el paquete e irse, definitivamente no quería quedarse, se abalanzo contra el muchacho antes de que pudiera huir, le puso una pata sobre el hocico y le susurro en una oreja, -Escucha, si gritas o te quedas, ese lobo te encontrara y no dudara en matarte para quitarte el paquete, ese lobo o demonio o lo que sea, está despachando a los mejores de los mejores y si huyes con el paquete te encontrara, estés donde estés, así que, dámelo y vete a tu casa, yo me encargare de que no te siga, no te preocupes cuando te pregunten por que perdiste el paquete, cuando los guardias que huyeron lleguen al palacio y cuenten lo que paso entenderán porque tuviste que ceder el paquete, ahora, te quitare la pata, me darás el morral y te iras del lado contrario, no hagas ruido, no te desvíes, no te detengas y no mires atrás, directo a casa, una última cosa, si te preguntan quién te quito el paquete, les dirás que te lo quito el lobo, entendido?- el mapache asintió, Regulus poco a poco soltó al muchacho, quien le cedió el morral, se dio media vuelta y desapareció.
Al abrir el morral, Regulus encontró….una carta?, todo esto por un trozo de papel, pensó, se giró para ver la escena, Varg había tumbado a los guardias que quedaban, aun tenia los grilletes puestos, no se veía cansado, ni agotado, no sacaba la lengua, nada, era atemorizante lo que había pasado, Varg suspiro, miro en la dirección de Regulus, -Mierda- exclamo Regulus, paralizado por el miedo y con una pata sobre su espada de doble filo, justo cuando Varg estaba por caminar en dirección a Regulus, alguien detrás del lobo grito -No me importa quien seas! o que seas!, pero estas arrestado!-.
El zorro se había puesto de pie, tambaleándose, con el sable en la pata derecha y la izquierda sobre la herida de su nariz, estaba sangrando de la nariz, vaya que era necio ese zorro, después de presenciar como más de la mitad de sus soldados armados fueron sometidos por alguien en grilletes, todavía tenía la intención de confrontarlo y de arrestarlo?, ese muchacho tenía muchas agallas o era muy tonto.

Publicacion Anterior, Libro III, Capitulo 2: Un ultimo trabajo.

El estaba perdido en sus sueños, en ese lugar que antes estaba lleno de esperanza, lleno de vida, ahora solo era un frasco de dolor y sufrimiento, cada vez se acostumbraba mas a esos sentimientos, de la nada empezó a escuchar un para de golpes secos a lo lejos, TUMP, TUMP, TUMP, cada vez sonaban mas cerca y mas cerca, hasta que abrió los ojos y se dio cuenta de que no eran parte de su sueño, alguien tocaba ferozmente la puerta de la habitación de la Inn donde se encontraba alojado, intento ponerse de pie, gruñendo, pero la resaca y el punzante dolor de cabeza se lo impidan, cuantas botellas de ron habían sido?, 2?, 4?, no sabia y estaba mejor así, se puso un par de pantalones y grito -Maldita sea! te escuche la primera vez, mas vale que sea algo urgente- camino lentamente hacia la puerta mientras luchaba contra el dolo de cabeza que cada vez aumentaba, abrió la puerta.
-Regulus, Por toda la gracia de Gaia!, que te paso? te vez horrible- Ayrton entro en la habitación con una mirada consternada, el era uno de los pocos amigos que conservaba Regulus de su época dorada, el joven zorro parecía envejecer bien, había adquirido el titulo nobiliario que tanto deseaba, se había casa y había tenido….1? 2?….hijos, Regulus no recordaba cuantos, actualmente vive en el castillo con su pareja y probablemente alguno de sus hijos, si es que ya estaban en edad de empezar la educación de la nobleza, -Ayrton, viejo amigo, no es un buen momento, que quieres?- pregunto Regulus con una voz seca, deseando con todo fervor que el zorro viera su estado tan decadente y decidiera marcharse, pero haciendo caso omiso de las actitudes de Regulus, Ayrton abrió la ventana y miro fijamente al león a los ojos -Para ti ya nunca es buen momento, estoy preocupado viejo amigo, no me gusta ver como poco a poco te auto destruyes, Sebas…- Regulus interrumpió abrupta mente al zorro con un gruñido y una garra amenazante -Cuida bien esa lengua, viejo amigo, ya que si vienes a sermonear o regañarme pierdes tu tiempo y te recomiendo que te vayas si tus intenciones son esas- Ayrton, con el hocico y orejas abajas miro a un lado y dijo -Perdona, es solo que sabes el mucho aprecio que te tengo, pero no, mis intenciones no son el brindarte mi ayuda, al contrario, vengo a contratar tus servicios- Regulus lo ignoro y busco alguna botella que aun tuviera un poco de ese veneno sanador, ese veneno que si le ayudaba a olvidar del todo, al menos lo acercaría mas a su muerte -Ya no hago esos trabajos y lo sabes, me retire, así que por favor vete, quiero estar solo- Ayrton se acerco a Regulus y arriesgándose a perder una pata, le arrebato la botella de ron -Se que ya no haces esos trabajos, pero esto es sencillo, y necesito que lo hagas por mi, te pagare muy buen oro, el cual se que necesitas y solo puedo confiar en ti para esto, por mi, al menos escucha lo que necesito- Regulus dudo por un momento después asintió -Esta bien, que es lo que necesitas?- el zorro levanto las orejas y movió la cola, de la manera mas disimulada que pudo.
-Es sencillo, mi hijo Abadie, ya cumplió la edad suficiente para volverse noble, y en la ciudad del noroeste lo necesitan, en un par de días saldrá en un carruaje, la ciudad esta lejos y el camino es muy peligroso, necesito que vayas con el para asegurarte que llegue bien, en cuanto llegues y te asegures que este bajo la protección de los guardias regresas y te pagare, solo te pido eso-Regulus lo pensó, no sonaba tan difícil, aparte le vendría bien alejarse un poco de aquí, un ultimo trabajo, aparte de todo, el jardinero y el pastor salían muy caros y necesitaba el oro para conservar el jardín, podía regresar en un mes, tiempo justo para cuando el jardinero visita la vieja casa de Regulus, uno mas, se prometió a si mismo -Esta bien, pero quiero que cuides muy bien de su jardín-

Publicaciones Anteriores, Libro I, Capitulo 8:La carta.

El estaba sentado sobre una gárgola en uno de los edificios aledaños al objetivo, el trabajo era bastante complicado, pero la recompensa y la emoción lo hacían interesante, fue ahí cuando lo vio por primera vez a lo lejos, entre los guardias de la entrada, por lo regular un zorro no le llamaría la atención por que ya estaba acostumbrado a verlos, pero jamás había visto un zorro con ese color de pelaje, por lo regular todos los zorros que había visto eran cafés, algunos naranjas e inclusive de pelaje negro, como el suyo, pero jamás había visto un zorro con pelaje rojo, no solo era el color rojo, sino la intensidad con la que brillaba su pelaje bajo la luz solar, parecía que estaba en llamas, en ese momento Regulus supo que no seria la única vez que vería a ese zorro, y de alguna forma, deseaba que no fuera la ultima….
Una de las cosas que más odiaba de tener que trabajar durante la tarde era el calor y mas en primavera, el calor era muy agobiante para el, tanto que en esta época siempre tenía que recortar su melena y usar armadura más ligera, lo cual podía ser muy inconveniente, a pesar de todo, le gustaba que su pelaje fuera negro, eso siempre le ayudo a esconderse mejor y hoy iba a requerir esconderse.
El trabajo era sencillo, esperar al mensajero y robar el paquete, quien lo contrato no quiso dar más detalles y para Regulus eso era bastante bueno, odiaba meterse en temas políticos, todo pintaba ser fácil, tenía su daga favorita en su pata derecha, en cuanto pasara el mensajero cortaría las tiras de su morral, tomaría el morral y saldría volando de ahí, se escondería en el mercado cercano, listo, pero algo andaba raro, por que había tantos guardias a estas horas del día y en este lugar? Y a juzgar por los uniformes, algunos pertenecían a la guardia real, no se supone que deberían estar protegiendo al Rey? Y ese zorro, no llevaba uniforme convencional, al parecer su rango era mas alto, se veía lindo uniformado, Regulus pensó, de manera morbosa, como luciría sin ese uniforme.
El zorro media 1.50 aproximadamente, le calculaba unos 20 años, tenía un vestuario ligero, del mismo color que la guardia real pero definitivamente no era un uniforme, un par de medallas en el pecho y del lado izquierdo un sable, no distinguía mas armas, la cola tocaba el piso y las orejas levantadas, lo que daba a entender que era hijo de algun noble, solo la nobleza podía costear ese tipo de clases, esa postura tan recta que tenía el zorro le agradaba a Regulus, sobre todo por que se notaba que el zorro lo hacia por orgullo y no obligación, Seria interesante conocer más acerca de el, Regulus todavía no entendía por qué le llamaba tanto la atención, seria el color del pelaje? La postura tan orgullosa y serena que tenía? O tal vez que lucia muy joven para pertenecer a la guardia real?, en definitiva después de este trabajo investigaría mas al respecto.
Ya había pasado un rato y el mensajero todavía no aparecía, Regulus tenía que estar al pendiente, los guardias ya se habían fastidiado también al parecer el no era el único esperando, ese paquete parecía ser mas importante de lo que pensaba, aun recuerda cuando acepto el trabajo….
3 días antes
La Comadreja Floja, uno de los muchos lugares de los que te querías mantener alejado, claro, si no eras asesino o mercenario, en ese lugar solo se reunía lo peor de la ciudad, si necesitabas desaparecer a alguien o robar algo, si necesitabas conseguir información para sobornar o extorsionar a alguien este era el tipo de lugar que debías ir, siempre lleno de sombras sin nombre, rostros desfigurados por el tiempo o las heridas, el lugar por si solo expedía un hedor a sangre y traición, Regulus ya estaba acostumbrado al lugar.
Llego y busco lugar en una las oscuras esquinas, había recibido un mensaje de que fuera a ese inmundo lugar, recuerda que la primera vez que entro tuvo que huir casi en el momento por el fétido aroma, agradecía no ser hijo de Cannis por que sufriría mas, por mas que odiara ese lugar, tenía que admitir que los trabajos mejor pagados los había conseguido ahí, y este no era la excepción.
Después de sentarse y esperar a este “aliado” como se denominada a si mismo quien le había escrito la carta, ordenó lo de siempre, la “especialidad de la casa” no sabia que contenía pero sabia bien, y hasta ahora no había muerto envenenado, en cuanto dio el primer trago, el ambiente se tornó mas pesado de lo normal, sintió que alguien lo veía de cerca, no, sentía que algo o alguien estaba justo detrás suyo, sin esperar mas poso su pata sobre el mango de su sable y justo antes de soltar una tajada a su lado derecho, escucho una voz chirriante que le susurro -no hay necesidad de eso, al menos no en este momento- al voltearse pudo observarlo, media 1.30, pelaje tan gris como el humo, ojos negros y sin fondo, un hocico largo del que salían colmillos chuecos y amarillos como granos de elote, y esa sonrisa tan malévola, Regulus sintió un escozor por toda su piel, pero había algo más, no había aroma de la rata, esa rata que estaba enfrente de el, no tenía aroma, había escuchado que algunas especies, sobre todo, conejos y ratones o ratas, nacían a veces son un aroma natural, lo cual representaba problemas por que se volvían muy escurridizos, sin saberlo Regulus estaba en presencia del que después se convirtiera en uno de sus más grandes enemigos…
-toma asiento muchacho y deja de humillarte enfrente de esta escoria- exclamo la rata con esa voz tan chirriante que Regulus ya empezaba a detestar, solo necesitaba una razón para romperle el cuello a la rata y salir de ahí, -tu eres el que me mando el mensaje, que es lo que quieres de mi- preguntó Regulus sin soltar el mango de su sable, -es sencillo, verás en 3 días un mensajero entregará un paquete en la vieja librería de las ciudad, la que esta enfrente de la iglesia de Cannis, necesito que interceptes al mensajero, le quites el mensaje, y me lo entregues en este mismo lugar un día después, no abras el paquete, si haces esto bien te podrás ganar una buena suma de oro- la rata lo miraba con esos ojos negros y una sonrisa malévola mientras hablaba, iba todo vestido de negro con una capucha en la cabeza, -necesito también que te encargues de eliminar al mensajero, no queremos cabos sueltos y no se te ocurra traicionarme, puedo encargarme de hacer tu vida miserable si se te ocurre hacer alguna estupidez como huir con el paquete o leerlo- a Regulus no le gustaba la idea en lo absoluto-no matare a nadie, si sabes quien soy sabes como trabajo, no tengo problema en robar el paquete y traerlo de vuelta, pero no asesinaré a un inocente mensajero- Regulus vio fijamente a la rata y cuando esta no respondía agarro y se puso de pie listo para marcharse -espera!- exclamó la rata agarrando el antebrazo de Regulus -esta bien, solo encárgate que no sepa quien fue el que robo el paquete, te recomiendo estar desde la mañana esperando el paquete- Regulus lo medito por un momento y decidió sentarse, si se tratara de alguien más podría hacerlo por un precio muy bajo o hasta gratis pero al menos quería sacarle lo mas que pudiera a esta rata -500 de oro por el trabajo, 250 ahora y el resto cuando te de el paquete- dijo Regulus con la voz mas seria que pudo -que?, no crees que cobras muy caro?- la rata lo miraba atónita -acéptalo o déjalo, si crees que es muy caro puedes buscar a alguien mas- Regulus señaló los brazos señalando a su alrededor, cuando estaba dispuesto a pararse e irse, esta vez de manera definitiva, la rata empezó a hablar -esta bien, te pagaré la cantidad pero cuando me traigas el paquete, no antes- Regulus lo considero, era una buena cantidad de oro y era algo bastante sencillo, algo es su interior entro en alarma, por que la rata insistía en que él hiciera el trabajo?, tendría que ser mas precavido, Regulus se puso de pie y dijo -mas te vale que estés aquí en 4 días con mi oro, si no, no me importa si eres el rey mismo te buscare y te romperé el cuello- la rata no parecía asustado al contrario sonrío y exclamo- haz este trabajo bien, gatito, y te recompensare- soltó una carcajada – tienes una actitud muy ruda como me gustan y tienes buen cuerpo, tal vez después de esto te contrate para otros servicios- la rata de levanto y desapareció en la oscuridad del lugar, dejando a Regulus con una tarea entre manos, de alguna forma agradecía que no tuviera aroma si no, estaría seguro que hubiera vomitado ahí mismo.
Ya habían pasado varias horas, el sol había bajado un poco pero el calor era insoportable Regulus se tuvo que quitar el peto, le gustaba sentir la brisa recorrer su extenso pelaje negro, fue en ese momento cuando lo vio a lo lejos, un mapache, no le calculaba mas de 12 años, pretendía ser discreto pero el pobre niño no sabia lo que hacia, ese era el mensajero y venia sobre la calle principal, Regulus bajo y es escondió en una de las muchas esquinas oscuras el edificio mientras esperaba a que se acercara mas el mensajero escucho a los guardias hablar entre ellos, -capitán, no cree que somos demasiados para una tarea sencilla? Y mas aun si pretendemos ser discretos? Es muy sospecho que hayan 15 guardias en este edificio- dijo uno de los zorros al zorro con el pelaje rojo, el zorro del pelaje rojo respondió, con un tono de voz muy suave y pero serio -lo sé, pero ordenes son ordenes y no queda mas de otra que obedecer, ya no debe tardar el mensajero en cuanto lo vean lo tenemos que escoltar de vuelta al palacio- esperen un momento, estos guardias están aquí por el paquete? 7 guardias, 7 guardias reales y al parecer uno de los capitanes de la guardia real, por un mensaje? Vaya eso podía representar mas problemas, Regulus empezaba a preocuparse, al menos donde estaba escondido no lo podían ver y el fuerte hedor de las cloacas escondía su esencia, fue en ese momento que lo sintió, un fuerte olor a quemado? No, a ceniza, como si algo se hubiera quemado y solo quedara ceniza, al girar la cabeza lo vio por primera vez, caminando de manera lenta y serena, un lobo, de la altura de Regulus, delgado, de pelaje tan gris como la ceniza, portaba el atuendo de capitán marino, saco gris y empolvado, lleno roturas, la camisa y el pantalón estaban en la misma condición, parecían tener mas de 100 años, a su lado izquierdo se encontraba un largo sable, el lobo tenía sus patas dentro de las bolsas de su saco y caminaba lentamente hacia ellos, cuando estuvo más cerca Regulus noto algo extraño, si era un lobo, por que tenía el hocico y las orejas igual de cortos que un zorro? Por su altura y complexión era un lobo pero los rasgos eran los de un zorro, se detuvo en seco justo delante de los guardias y los miro fijamente, entonces exclamo con una voz que hizo que a Regulus se le helara la sangre -caballeros, buenas tardes, alguno de ustedes podría ser tan amable de indicarme si algún mapache ha pasado por aquí con un mensaje y si es así, para donde se fue?- hubo un silencio sepulcral, los insectos, pájaros y hasta el mismo viento se callo, es como si todo se hubiera muerto, los guardias estaban petrificados, Regulus pudo notar las cicatrices de la cara del lobo, y algo muy raro, cuando el viento soplaba sobre el lobo, parecía que levantaba ceniza del mismo pelaje y ropa del lobo, como si este estuviera cubierto con ella, Regulus estaba perdido en esa miraba tan fría de alguien que parecía haber ido al infierno y regresado sin su alma, el capitán rompió el silencio después de un momento exclamando con todo el valor que pudo reunir -no se quien seas, pero estas interfiriendo con asuntos de la realeza, te pido de la manera mas atenta que des media vuelta y te retires si no, nos veremos obligados a arrestarte- el lobo lo vio fijamente -donde quedaron mis modales, disculpen la grosería, mi nombre es Varg, Capitán Varg- haciendo una reverencia -ahora, si no me equivoco tu eres el Capitán Sebastián, no es así?, bueno de capitán a capitán, no tengo tiempo de entablar un combate contigo y tus camaradas, pero veras, es importante que me lleve ese paquete, así que evitemos un conflicto más elevado y solo háganse a un lado- así que el zorro de llamaba Sebastián, las cosas estaban muy tensas, los guardias tenían las orejas abajo, cuando escucharon el nombre Varg, parecía que habían escuchado el nombre de algún demonio.

Bienvenidos.

Que tal,

El 3 de febrero del 2012 empece a escribir una historia, una historia que en su momento pensé que solo yo conocería, en septiembre del 2014 termine la historia, la cual era muy grande para un solo libro por eso lo dividí en 3 libros, Regulus I, Regulus II y Regulus III.

La historia cuenta las aventuras de un león de pelaje tan negro como la noche y ojos dorados, quien junto a sus amigos y rivales vivió las aventuras mas increíbles que pudo imaginar.

Este año empece a publicar algunas de sus aventuras y a la gente le ha gustado, de ahí nació la idea de crear este blog, para poder publicar con mayor libertad y en mejor formato sus aventuras, si todo sale bien, tal vez, solo tal vez, algún día publique los libros.

por esto mismo aprovecho esta entrada no solo para agradecerles a todos los que me han apoyado y dado su cariño, si no para darles la bienvenida al mundo de Regulus.

“Recuerda, tu vida es tu propia constelación y tu, eres la estrella mas brillante de la misma.”
-Sebastián-

Jaime Alfredo Ladron de Guevara Herrero.